LA AMAZONIA: AMBICIÓN Y DEVASTACIÓN

P. Ángel Espino García

1.- Cuentan que un lobo acompañaba al rebaño de don Juan sin causar daño. El pastor observaba y tenía precaución del posible enemigo. Como el lobo en ningún momento intentaba causar problemas, el pastor pensó que en lugar de un enemigo, tenía un guardián amigo. Cierto día don Juan necesitó ir al pueblo y muy confiado dejó sus ovejas al cuidado del lobo y se marchó. El lobo pensó: ahora es cuándo. Se lanzó contra el rebaño, matando y comiendo cuanto pudo. Conclusión: nunca dejes tus valores al alcance de los codiciosos, no importa su inocente apariencia.

2.- ASÍ EN LA ECOLOGÍA.- La Amazonia arde en llamas. No debemos ser lobos para devorar los bosques. Todos los organismos son necesarios y esto significa que ninguna criatura se basta a sí misma. La vida es un tejido donde todo depende de todo. Existe una unidad entre las criaturas, porque todas proceden del amor y de las manos de Dios. Todo está creado y ordenado para glorificar al Creador y para servicio de sus hijos. Dios nos confió la responsabilidad de cultivar y cuidar la Creación, que es un don, un hogar y una herencia. Cuidemos la casa en que vivimos.

3.- LA VOZ DE LA IGLESIA.- Dice el Papa: “Sin embargo, es posible volver a ampliar la mirada, y la libertad humana es capaz de limitar la técnica, orientarla y colocarla al servicio de otro tipo de progreso más sano, más humano, más social y más integral. Ejemplo: cuando comunidades de pequeños productores optan por sistemas de producción que no contaminan, sosteniendo un modelo de vida, de gozo y de convivencia no consumista. O cuando la técnica se orienta a resolver los problemas concretos de los demás, con la pasión de ayudar a otros a vivir con más dignidad y menos sufrimiento”. (Alabado seas # 112)

4.- LA AMAZONIA ARDE PELIGROSAMENTE.- Tremendas escenas dan la vuelta al mundo. En pocos días, más de 72 mil incendios han arrasado un millón de hectáreas de bosques y selvas que proporcionan el 20% del oxígeno del planeta. La ONG Greenpeace afirma en un documento que se llama “Devorando la Amazonia”, que cada día en Brasil se pierden 10 kilómetros de bosques; cada hora, 3 kilómetros cuadrados; y cada 8 segundos, se pierde una zona del tamaño de un estadio de futbol. Y con los incendios, aumentan los problemas. Las causas son: la corrupción y los grandes consorcios extranjeros que monopolizan la producción que beneficia a Estados Unidos y a Europa. Con los incendios quieren limpiar el área para construir edificios y granjas en la Amazonia. Pero no contaban con los vientos, y se les pasó la mano. ¡Salvemos lo verde!