Autor: Víctor Hugo Hernández Cedillo

Cuando se tiene la dicha de conocer por primera el Estadio de Chivas, el impacto que causa al ver su espectacular Grandeza, es una sensación que impone respeto a todos sus rivales.

Es complicado poder expresar con palabras toda la infinidad de emociones que se generan y se transmiten al estar ahí, lo cierto es que se convierte en una de las experiencias más indescriptibles, únicas e inigualables, como pocas se viven en la vida para todos aquellos aficionados que suelen acudir a ver jugar a las Chivas.

Poder bajar y pisar por unos breves momentos la cancha, te remonta en cuestión de segundos al pasado, te lleva a recordar a tantos jugadores que han defendido esta playera a lo largo de su historia y que a través del tiempo se convirtieron en esos cimientos y pilares indiscutibles para que Chivas sea hoy por hoy el Gigante que todos conocemos.

Por eso, es bueno reconocer que nuestro amado Rebaño, no sólo nos ha dado doce títulos, es tan Grande que la felicidad que siempre brinda a toda la afición va más allá de la cancha de juego. Gracias a nuestro Equipo, no solo saboreamos las grandes glorias llenas de adrenalina que se experimentan al gritar sus goles, también está la familia Rojiblanca, que cada vez crece más, donde las anécdotas abundan de tantas personas que sin pensarlo, se han conocido y donde han surgido amistades entrañables.

Muchos otros gracias a la pasión que genera todo lo que es Chivas, han podido encontrar el amor, ese amor Rojiblanco que no termina, al contrario crece cada día más. El ver jugar a Chivas por noventa minutos no hace que olvidemos todo lo que vivimos fuera de la cancha en las actividades ordinarias, al contrario, nos llena de esa energía positiva cada quince días para seguir adelante cuando el partido ha terminado y debamos volver a casa.

En estos momentos tan trascendentes para el Equipo ¿Quién se atreve a decir, voy a jugármela por ti, mi querido Rebaño Sagrado? aún cuando en ocasiones el marcador no vaya a tu favor y el miedo a fallar te quite fuerzas, solo te digo, ¡No dejes de intentarlo! No hagas caso a esas voces que te critican y te quieren dañar, yo siempre te estaré apoyando hasta el último minuto, hasta que den el silbatazo final. Siempre con la firme convicción de verte ganar. Por todo lo que nos da y significa, yo sí me la juego por Chivas. ¿Y tú?