TESTIMONIOS, Cartas desde la guerra (día 35): “en Rusia algunas palabras están prohibidas, por ejemplo guerra”

TESTIMONIOS, Cartas desde la guerra (día 35): “en Rusia algunas palabras están prohibidas, por ejemplo guerra”

“Sabemos que hoy en día en Rusia algunas palabras están prohibidas, por ejemplo “guerra” … Agradezco a todos los que tienen el valor de decir la verdad. A aquellos que no se limitan a escuchar la verdad sobre Ucrania, sino que la llevan al mundo. Y así desenmascaran, sacan al diablo, lo desarman. Y nos dan el poder para triunfar”, dice Mons. Sviatoslav Shevchuk en su comunicación de este día.

MARZO 31, 2022 07:29REDACCIÓN ZENITTESTIMONIOS

(ZENIT Noticias / Kiev, 31.03.2022).- Mons. Sviatoslav Shevchuk. Foto: Extraido Del Video. En esta comunicación de Su Beatitud el arzobispo mayor de los greco-católicos ucranianos, se pasa de los hechos a una reflexión espiritual sobre la verdad. En una reciente conferencia transmitida de forma online, Mons. Sviatoslav Shevchuk, revelaba cómo se encontraba en la lista de objetivos a los cuales dar muerte por parte del ejército ruso. Tal vez después de conocer esa noticia podemos valorar aún más estas comunicaciones diarias que nos ofrece.

¡Alabado sea Jesucristo!

Queridos en Cristo, hermanos y hermanas. Hoy es 30 de marzo de 2022 y Ucrania vive ya

Funerales Romero – Zitácuaro

el 35º día de esta terrible guerra de la patria.

Empezamos a sentir cada vez más las consecuencias que trae consigo la guerra. Esta guerra está causando masacres masivas. Vemos cómo el enemigo destruye sin piedad nuestras ciudades y pueblos, dispara a civiles y destruye con gran menosprecio el patrimonio espiritual y cultural del pueblo ucraniano.

Ahora estamos empezando a ver las consecuencias de esta guerra con mayor profundidad. La guerra siempre trae consigo devastación. Ciudades y pueblos enteros se han convertido en lugares fantasmas, allí donde antes florecía la vida intelectual, espiritual, social… allí ahora hay tan solo incendios y viento… La guerra trae siempre consigo el hambre, trae el empobrecimiento del pueblo. Y deberemos estar dispuestos a superar de un modo u otro estas consecuencias.

Vemos que ya millones de personas han abandonado sus hogares. Hoy hablamos de casi 3 millones de refugiados que huyen de Ucrania. Se dice que al menos 6 millones de personas han sido desplazadas de sus pueblos y aldeas y la mitad de ellas son niños…

La economía de Ucrania se redujo en un 50%. Esto significa que las próximas semanas, el próximo mes será probablemente uno de los más duros. ¡Pero Ucrania está en pie! ¡Ucrania está luchando! Ucrania triunfa y sorprende al mundo….

Todos buscan razones: ¿Cómo es que es así? ¿De dónde sacan la fuerza de los ucranianos? ¿Para qué fin qué dan su vida tan valientemente?

Y nosotros podemos responder: es que Ucrania defiende la verdad. Lucha por la verdad. Lucha defendiendo la verdad de que la vida humana tiene su dignidad y no tiene precio. Y es inaceptable destruirla sin más o convertirla en un instrumento. En inaceptable convertirla en rehén de la política de estos o aquellos delincuentes políticos.

Cada vez más esta guerra nos recuerda o nos hace pensar en las reglas de la armadura invisible de la lucha espiritual. De la lucha que todo cristiano libra contra el mal, contra el diablo y sus servidores… Hoy quiero recordar otra regla de esta lucha espiritual: el mal siempre se esconde, se esconde en la oscuridad. Si al diablo, si a las malas acciones se las saca a la luz, si se lo destapa, entonces inmediatamente el diablo pierde su poder. A él la luz lo destruye. La luz de la Verdad de Dios lo desarma y lo imposibilita. Por eso, si ocultamos o escondemos nuestros pecados, nuestras faltas, se hacen más fuertes, nos dominan. Pero cuando los sacamos a la luz, nos confesamos, nos los reconocemos sinceramente a nosotros mismos y abrimos nuestro corazón al padre espiritual, sacamos el diablo a la luz y le quitamos su poder.

Reflexionando sobre estas reglas de lucha espiritual, sobre la necesidad de destapar, de desenmascarar el mal, es que quiero agradecer especialmente a todos los trabajadores de los medios de comunicación. A todos los periodistas que, a costa de su propia vida, dicen la verdad. Cuentan la verdad sobre el sufrimiento, el dolor de Ucrania.

Sabemos que hoy en día en Rusia algunas palabras están prohibidas, por ejemplo “guerra” … Agradezco a todos los que tienen el valor de decir la verdad. A aquellos que no se limitan a escuchar la verdad sobre Ucrania, sino que la llevan al mundo. Y así desenmascaran, sacan al diablo, lo desarman. Y nos dan el poder para triunfar.
En nuestra vida espiritual sabemos que existen los así llamados “pecados ajenos”, es decir, pecados que otra persona ha cometido, pero de los cuales yo puedo hacerme responsable. Puedo hacerme cómplice con mi pecado como por ejemplo con el “pecar de callar”, “el pecado de adular a otro”.

Hoy quiero animarlos a todos a no hacerse cómplices de los pecados de los demás. No convertirse en cómplice de los crímenes que se cometen en Ucrania por el propio silencio o por el miedo a decir la verdad.

¡Saquemos el diablo a la luz y triunfaremos! Porque sentimos que la Luz de Dios brilla hoy en los corazones de los ucranianos. Y la verdad por la que vivimos y morimos, es el fundamento de nuestra fuerza, de nuestra estabilidad y será la clave para la victoria de Ucrania.

¡Oh Dios, bendice al ejército ucraniano! ¡Oh Dios, salva a Ucrania! Bendice al pueblo ucraniano.

La bendición del Señor y su misericordia descienda sobre ustedes por su divina gracia y amor y permanezcan ahora y siempre y por los siglos de los siglos, amén.

¡Alabado sea Jesucristo!