-Situación del consumo de opioides ilegales en la frontera norte de México

Ciudad de México, 02 de octubre de 2019.-Foto de archivo.-Se aplicaron 600 cuestionarios en centros de tratamiento (Tijuana, San Luis Rio Colorado y Ciudad Juárez), así como 150 entrevistas en profundidad en sitios de consumo: Clara Fleiz.

Testimonio: Mujer de 53 años de la ciudad de Tijuana

Entrevista realizada en Diciembre de 2017.

En el momento en que mataron a mis hijos y por de la forma tan violenta en que los mataron […] no sabía yo como tratar con el dolor […] y cuando uno es cobarde […] lo más fácil son las drogas, supuestamente te calman el dolor y sí, si lo hacen por un momento, pero mira como estoy ahora. […] Con la heroína […] nada me duele, […] se me olvida lo que me pasó de niña […] solo como en sueños me acuerdo […] que los policías me enseñaron los cadáveres de mis hijos, eran pedazos de carne, como carne molida nomás y huesos. Fue cuando empecé a tomar pastillas el doctor de la casa me las recetó y de primero si me hicieron efecto […] empecé a trabajar, después tuve que comprarlas clandestinamente. Después empecé con el cristal y ahí perdí […], empecé a vagar en las calles […], me quedé loquita. La heroína no me acuerdo cuando inicié, […] cuando agarré la memoria me estaba picando en un picadero y de ahí quise no volver a picarme, pero la malilla (síndrome de abstinencia) no me dejaba y ya me explicaron (los usuarios que la inyectaron) que lo tenía que hacer y seguir haciéndolo (inyectarse heroína). Si he tenido una doblada (sobredosis) porque un muchacho me pegó (inyectó) en la contraria (en una vena), […]. Me desmayé, […] me reanimaron […]. Los programas de reducción (de daño) son una bendición para nosotros, la mera verdá porque está bien difícil para nosotros encontrar jeringas y fuera bien difícil tener el menor riesgo de contraer el SIDA o alguna otra infección. […] se podrían poner lugares donde nos pudiéramos bañar, yo […] me bañaba diario y ha sido lo más traumante en mi vida, […]. Mi vida […] no volverá a ser la misma de antes [llora] solo porque, porque creo en Dios y porque quiero mucho a mi perro no me he quitado la vida, […] si me das un espejo, […] no quiero verme, porque me duele mucho verme como estoy.

La Güera falleció el 14 de marzo de 2019 en situación de calle.

Se aplicaron 600 cuestionarios en centros de tratamiento (Tijuana, San Luis Rio Colorado y Ciudad Juárez), así como 150 entrevistas en profundidad en sitios de consumo. El objetivo principal fue identificar los patrones de consumo de heroína y explorar la presencia de fentanilo, identificar las sobredosis, las prácticas de riesgo, los casos de VIH y VHC, las necesidades de tratamiento y los problemas de salud entre la población. El estudio se alineó al modelo de reducción de daños (RD) y se orientó en conocer los distintos riesgos a los que está expuesta la población y las formas que la misma comunidad emplea para gestionarlos. Al final de la recolección de datos, las y los usuarios recibieron un kit de RD que incluyó jeringas nuevas, agua clorada, torundas y condones. La población en centros de tratamiento recibió uno con productos de higiene personal.

Patrón de consumo de heroína. Alrededor del 97% usa diario la sustancia y en promedio 5 veces por día, la población en sitios de consumo (picaderos) consume hasta 10 veces al día. La vía intravenosa es la principal forma de administración. El 56.2% mencionó que sólo consume heroína, el 32.9% combina heroína con metanfetaminas (cristal) y el 5.4% heroína con cocaína. Además, consumen ansiolíticos (26.8%) y opioides fuera de prescripción médica (20.5%), como tramadol (82.7%), darvón (35%) metadona (25%), oxicodona (10.3%) e hidrocodona (8.4%). Sobre el tipo de heroína consumida, el 83% ha consumido principalmente heroína tipo goma negra, 20.6% polvo café y 7.7% polvo blanco, siendo Tijuana en donde principalmente reportaron el consumo de esta última sustancia. 9 usuarios reportaron haber consumido fentanilo, lo describieron como un polvo blanco con efectos más potentes y placenteros que la heroína. El resto de la población decía no saber sobre esta sustancia.

Problemas. Cerca del 70% ha experimentado una sobredosis, en promedio 2 en los 12 meses previos a la entrevista. No hay naloxona en el país para revertir las sobredosis, solo el 1.6% mencionó que ha usado este medicamento, en contraste con el 32% que ha revertido una inyectando agua con sal vía intramuscular, con el uso de hielo en los genitales (13%), o con golpes (cachetadas o tablazos en los pies) (9%). 9 de cada 10 usuarias y usuarios tiene hepatitis C y no recibe tratamiento mientras que 4.3% de la población en sitios de consumo presentó VIH. Las clínicas de metadona son pocas en Tijuana y Ciudad Juárez y en SLRC no existe ninguna, situación que se agrava con el costo del tratamiento, demasiado alto para esta población. Alrededor de la mitad de los usuarios que han estado en algún tratamiento formal o informal, mencionó que no les ha funcionado.

Conclusiones. El presupuesto destinado a la atención en salud mental y uso de drogas es insuficiente para atender la demanda de tratamiento y los problemas emergentes. Se requiere la instauración de un sistema de alerta temprana para la identificación de nuevas sustancias psicoactivas y de detección de sustancias, adulterantes y diluyentes, contar con una mayor sistematización del registro de información relacionada con los ingresos y egresos hospitalarios por opioides y muertes por sobredosis. Se necesitan políticas públicas que aseguren la disponibilidad de terapias asistidas por medicamentos para la dependencia a opioides y de apoyo terapéutico en la comunidad por parte de psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales, para mitigar los daños emocionales en la población e incorporar la atención de esta población oculta en el sistema de salud. Profesionalizar los centros de atención con la capacitación continua al personal, la supervisión constante del cumplimiento de normas de infraestructura que se necesita para operar los centros, otorgarles recursos para mejorar la calidad de los servicios, promover el respeto a los derechos humanos y una mayor humanización de los prestadores de servicios. Así como acciones comunitarias desde el modelo de reducción de daños como es la intervención con naloxona con capacitación a pares y servicios ambulatorios de tratamiento para la atención de las sobredosis.

Foro Consultivo, Científico y Tecnológico A. C., Secretaría de Salud, Instituto Nacional de Psiquiatría, Ramón de la Fuente.