Indíce Político. Oportunidad en 2018: deshacernos de los farsantes y ladrones

Francisco Rodríguez. Personajes alambicados, de elaborados maquillajes y sofisticados gustos, marionetas de designios ajenos, actores primerizos de aprendizaje retardado, una caterva de farsantes, impostores, simuladores y maestros de la estafa pueblan nuestro panorama político, en pésima hora. Ya es tiempo de botarlos.

Este elenco es el resultado de la ignorancia, de la soberbia ramplona cuando se apodera del escenario una claque desnortada y sumamente ambiciosa, que no tiene fondo posible, límite, ni razón alguna de ser, menos de estar en el poder en nombre de un pueblo destrozado en su orgullo, horadado en la miseria, víctima de la violencia por ellos prohijada.

Es, simplemente, el escenario del absurdo, aquella invención teatral de Samuel Beckett, que comprobó en su obra cumbre, Esperando a Godot, que las acciones y las palabras pueden ser contradictorias, cuando los personajes sin sentido llegan a la decadencia. La vida transita esperando que algo suceda… y nada. Se reemplaza la creencia de que la vida tiene sentido.

En la obra de Beckett, piedra de toque de la existencia vacía, las grandes decisiones se esperan eternamente pero nunca llegan‎, se adoran ídolos inexistentes, igual que sucede en los continentes repletos de iluminados, caudillos populistas y dictadores de huarache que terminan enseñando el verdadero cobre: son charlatanes y estafadores, fulleros de mala ralea.

Simuladores, ignaros y estafadores procedentes de Atracomulco

En el teatro mexicano del absurdo, del vacío existencial, de la democracia exprimida de futuro, existen jueces que parecen pero no son, legisladores que levantan el dedo sin saber lo que aprueban, titulares de los ejecutivos que no saben ni para qué están ahí. Es la tierra de ciegos e inconscientes, fértil para sembrar todas las decisiones ajenas.

‎Simuladores, ignaros y estafadores procedentes de una sola región mexicana, la del inefable Atracomulco, llegaron para hacerse de lo nuestro sin condiciones, legitimidades, legalidades y consecuencias. Piara de impunes absurdamente dedicados a chantajear, extorsionar, masacrar y ejecutar sin miramientos.

Como nunca tuvieron programa de gobierno, hacen del poder un papalote. Siempre se escudaron en el bono democrático del regreso priísta al poder, sin demostrar jamás el objetivo, el mínimo de acciones para beneficio del colectivo, una sola razón para ejercerlo.

‎La única bandera, la corrupción a mansalva, ha hecho escuela. Por todos lados florecen los ineptos avariciosos, los mendaces rastacueros, los imita monos propicios. El señuelo de enriquecerse en tres minutos ha calado hondo en todas las franquicias, entre todos los próceres dispuestos a inmolarse sin enseñar un gramo de atributos.

 

Mentira que se haya buscado al más honesto, se buscó a la tapadera

Precandidatos que presumen sus encuestas pagadas para merecer cualquier nominación, donde haya forma de hacerse de las mulas, donde su ambición pueda ser generosamente compensada, donde haya quien les crea sus necedades. Mentira que se haya buscado al más honesto y preparado, se buscó al indispensable en los enjuagues, a la tapadera del pasado reciente, del hueso que se deja.

Fue una competencia para saber quién era el que puede arrasar con todos los pastos. Aquél que carezca de conciencia, pero que sea rico en modos, maneras y gesticulaciones apropiadas para engañar al elector, para expectorar promesas de difícil cumplimiento, pero que sea creíble para el populacho.

Es el teatro mexicano del absurdo, el tinglado chusco donde los que mandan hacen como que se mueven, pero quedan estáticos, sin reaccionar ante algún estímulo. La gente parece pero nunca es. La diana que marca la llegada siempre ha sido la nada y el ridículo obsceno de la depredación infame.

La frivolidad puede tomarse en serio, mientras la necesaria tragedia viene a ser otro más de los sin sentidos en un ridículo mundo de valores estéticos que sólo rinde culto al dinero y a la habilidad para hacer el brinco, donde se estila la ramplonería chabacana y desatada. Un eterno retorno de idiotas empoderados.

No deciden absolutamente nada que vaya en contra de sus bolsillos

Los dirigentes responden, creyendo engañar al respetable, haciendo como que se mueven en el sentido esperado pero jamás se desplazan un milímetro de su sitio. Invocan a los manes del patriotismo, se desgarran las vestiduras al compás de una marcha bobalicona y ñoña, son los actores cansinos del absurdo que arrastran a la Nación hacia su drama.

Cuando todo México espera la definición certera del Estado sobre la justificación de ser, cuando se demandan golpes de timón y de mando en la conducción del aparato público frente a la pavorosa crisis del desengaño en la que nos han metido, aparecen las artes milenarias del Kabuki, donde los actores gesticulan pero no deciden absolutamente nada que vaya en contra de sus bolsillos, repletos de necesidad humana.

Los medios, extasiados con la farsa, sólo esperan la maleta proditoria

Para toda demanda, una ley que jamás será cumplida, para toda exigencia en la limpieza electoral, un grupito de vividores afectados que sólo sirven para erogar miles de millones de pesos en su afán de justificar los caprichos de quienes les pusieron en el cargo. Para toda esperanza en el futuro, un farsante de los mismos, esperando la unción popular.

Para gente que exige el castigo a los rateros del presupuesto, una retahíla de promesas que nunca llegarán a puerto, pues serán proferidas por los cómplices del aquelarre. Los medios, extasiados con la farsa, sólo esperan el pago a su obsecuencia, la maleta proditoria que encaje en sus proyectos.

Para toda explicación, una pandilla de loros radioeléctricos financiados por el sistema, supuestos intelecuales –por cuales — que pueblan las mesas de debates arreglados de donde saldrán solo recetas para seguir haciendo lo mismo, para decantar a la opinión pública en el camino del absurdo. ¡Ya es hora de que se larguen por donde vinieron!

Sólo utilizan el lenguaje para evadir la realidad que nos abruma. De ahí p’adelante, piensan, todo va a seguir siendo inconsecuencias, garrotazos a la piñata con los ojos vendados, palos de ciego oportunos para distraer al respetable. Se sentará otra vez en esta mesa la legión de los absurdos.‎ ¿Qué culpa arrastramos?

 

Sólo hay un espectador incómodo: el inconforme elector del 2018

‎El entramado está puesto para ver desfilar sobre la tarima otra pandilla, con cargos remudados, de impostores, simuladores y estafadores montados en la farsa del masiosare priísta. Sólo hay un espectador incómodo: el elector del 2018, una masa de inconformes nacida a raíz de los atropellos, la muerte de familiares y cercanos, la ejecución extrajudicial de la esperanza.

Esta vez debe ser decisivo. Tiene que acudir con ilusión de pueblo, con armas de talento, con ganas de vivir en la libertad y en la democracia, aunque nadie se acuerde lo que es esto.

¿No cree usted?

Índice Flamígero: No hay discurso ni monumento militar en el que la palabra «lealtad» esté ausente. En ocasiones, hasta excesivamente. Pero, esa lealtad, ¿a quién se la entregan?, ¿acaso al pueblo del que han surgido?, ¿nada más al titular del Ejecutivo Federal en turno? Todo indica que sí, que es a este último y que la lealtad a su propia gente queda relegada a un segundo plano por quienes temporalmente encabezan al Ejército y a la Marina. Se ve ahora que, en contra de los mexicanos, exigen se les apruebe un instrumento legal que sólo sirve para salvar su propio pellejo y, claro, darle al Presidente facultades dictatoriales. ¿Lealtad? A los politicastros, sí. Al pueblo, no. + + + Es de esperar que el joven Mikel Arriola ya se haya dado cuenta de que no es lo mismo lanzar choros mentirosos sobre «la buena salud» del IMSS que le aplauden todos los medios –merced a los generosos convenios publicitarios– que, ya sin el apoyo del Instituto, como aspirante a la ya derrotada candidatura de lo que queda del PRI en la CDMX lanzarse al ruedo a decir estupideces. Le reviró bien Miguel Ángel Mancera. Que el exitoso programa El Médico en tu Casa no llega al presuntuoso barrio donde vive el pelotari. Cabría agregar que es por las mismas razones por las que en Bosques de las Lomas no hay clínicas del Seguro Social. ¡Ya no lo ayudes Heriberto Galindo! + + + Escribe don Rafael Segura Millán, desde Coatepec, Veracruz, con respecto a la anterior colaboración intitulada Para intentar ganar, el PRI quiere que te abstengas de votar: «Definitivamente la mejor arma con la que cuenta el PRI-sistema es el abstencionismo de la población. Hay unos puntos importantes a considerar, adicionalmente, a lo expuesto en su certero análisis de hoy, y uno es el pacto que acaban de signar Mead(o) y los de Nueva Alianza. Esta franquicia dominada por el SNTE, aunque no les dará muchos votos, sí le proporcionará al PRI un cúmulo de funcionarios de casilla, que han sido siempre semillero para cubrir a los ciudadanos que ‘no aprovecharon’ la selección que ‘por sorteo’ se ha simulado hacer, y así contar con personal que altere cuentas, rellene urnas y demás trapacerías que cambian resultados de casillas y sus actas correspondientes. Además, las redes sociales ya se están llenando de ‘bots’ para influir en el ánimo de los electores, así como para inflar los supuestos seguidores del elegido por el sistema local y los poderosos de Washington y Nueva York. Por otra parte, tengo mis dudas sobre el pacto Por México al Frente. Al fin y al cabo el PRI y el PAN viven un amasiato vulgar desde que el Innombrable y la ardilla se unieron para imponer el escandaloso fraude en las elecciones de 1988. De lo que queda del PRD, mejor ni hablar, es el cabús del tren de la muerte. Nos espera un espectáculo de horror, de ahí el por qué la ley de seguridad interna le urge al sistema.»

 

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