Autor: Víctor Hugo Hernández Cedillo

Este incomparable olor a tierra mojada en las canchas llaneras, me llenan de una gran nostalgia. Estos lugares ríspidos, sin tanta belleza, despoblados y alejados del ruido de la vida cotidiana hacen que de lo más profundo de mi corazón salga un grito que quiere ver despertar a Chivas…

¡Quisiera tanto ver a unas Chivas llaneras!

Sí, como esos equipos que juegan más con el corazón que con la cabeza, que tal vez no hay estrategia de juego, solo saben que tienen que ganar como sea, y siempre estan desbordando su alma envuelta en las fibras de esos músculos que se han entrenado no en los gimnasios, sino en la dura jornada diaria de trabajo, empujando, jalando, moviendo, rompiendo la piedra.

Me encantaría que Chivas tuviera ese corazón de los futbolistas llaneros a quien solo les importa ganar. Ellos no saben de sueldos jugosos, ni de lujosos autos, casas o viajes, ellos solo piensan en la satisfacción de demostrar que son los mejores y nada más.

Como anhelo ver en Chivas un fútbol así, porque aquí el amor por este bello deporte no nace en las canchas nace en los corazones de quienes lo practican cada fin de semana reuniéndose con sus compañeros para olvidar las presiones de la gran ciudad. Si jugaran como ellos con esos balones que son más duros que una piedra, con estadios improvisados al aire libre, donde los vestidores son inexistentes, entenderían lo que es amar la playera del Guadalajara.

Quiero ver un fútbol llanero en Chivas porque cuando se juega con el corazón, no se esta pensando en ningún contrato, ni en tener patrocinadores en sus playeras, solo se piensa en el sentimiento que genera entregarse en la cancha, escuchando los gritos de su familia que siempre estan alentandolos, y los quieren ver triunfar.

Es en estos lugares donde muchos talentos mexicanos fueron descubiertos y nacieron grandes leyendas, hombres que se encontraban llenos de tierra, con sus rodillas raspadas, con una sed insaciable provocada por la tierra que tenían en la garganta después de correr y que al final todo esto no les importaba porque su único objetivo era siempre jugar llenos de pasión y que al dar el silbatazo final la victoria era su motivación para volver a la gran ciudad a seguir viviendo.

Así es como deseo ver jugar a Chivas con el corazón…