-El tiene 84 años y su hijo 56 tiene parálisis cerebral, está inmóvil.

-Su padre le da de comer en la boca, lo asea y cuida, viven de la caridad pública.

H. Zitácuaro, Mich.- Por: René Serrano García.-Sin movimiento en brazos y piernas y sin articular palabras desde hace 56 años, Lázaro padece paraplejía o parálisis cerebral, su soporte para todo es su papá don Amador, quién lo viste, baña, lleva al baño, lo atiende en todo, inclusive lo asea aunque lleve pañal y cuando no también.

La casa donde viven del interior está en bajada y hay escalones entonces tiene muchos problemas para bajar a Lázaro y bañarlo, y no puede subir agua en cubetas porque ya no tiene fuerzas, así que hace lo que puede para asearlo, aunque sea un poco. En esta casa también vive una de sus hijas, su esposo está en Estados Unidos y a veces le manda algo de dinero, pero don Amador “da el gasto”.

Sobre una silla de ruedas, que ya requiere de otra o si se pudiera reparar, diariamente salen de su casa ubicada en la colonia La Cuesta, por el rumbo de la ex plaza de toros, donde paga mil 200 pesos de renta, incluidas luz y agua, para recorrer las calles, principalmente del centro de la ciudad, para solicitar la caridad pública, diariamente juntan de 150 a 200 pesos, que a veces no les alcanza porque tienen que dar el gasto en su casa y pagar la renta.

Don Amador García Suárez, con 84 años de edad, recuerda que tenía dos casas, una en la colonia El Moral y otra en Laureles, (Benito Juárez), la primera, su cuñada, hermana de su primera esposa que era invidente, con engaños le pidió las escrituras y les quitó la casa. La segunda, unos sujetos se apoderaron de la vivienda y hoy cuando le ven hasta se burlan de él, manejan un taxi de Juárez.

Vivía en Benito Juárez, allá nació Lázaro, desde que su mama terminó de amamantarlo, lo subía a un caballo y se lo llevaba al campo, siempre ha estado a su lado. Han pasado 56 años y nunca se han separado. Hace tres años murió doña Amparo Arandia Martínez, madre de “mi niño”, como llama a Lázaro, ella siempre fue invidente, murió a los 90 años de edad.

Hoy vive con otra, mujer, pero solo vive, ya no tiene relaciones con ella, aunque la mantiene, porque “andaba con otro cabrón”, dice. Con sus dos esposas procreó 6 hijos, dos están en Estados Unidos y uno en Toluca, lo ayudan de vez en cuando, otro es Lázaro, hay dos que son los más pequeños, de la mujer con la que vive.

Recuerda, don Amador, que un tiempo se fue a trabajar a Uruapan, en el corte de aguacate, siempre con “su niño” a un lado, pero su patrón lo “tranzaba” con el pago y decidió regresar a Zitácuaro y continuar viviendo de la caridad de las buenas personas, además con 84 años, ya se siente cansado, padece artritis.

Le pregunto, don Amador,¿ ha pensado que va a pasar con Lázaro cuando usted muera?, y contesta hasta con cierta sonrisa: “pues yo creo que le voy a apretar el pescuezo” . Ya en serio, me dice que el padre Ángel Espino, le dijo que él se lo lleva a su albergue, “eso me da confianza, hay mucha gente buena”, dice a modo de consuelo.

De las autoridades municipales se expresa muy mal, “a los muy cabrones les entregue los papeles que me pidieron desde enero para que me dieran un dinero, de esos para los viejos, de la edad adulta, pero dicen que no los encuentran, y yo ya no sé donde conseguir otros, yo no tengo”- Él dice que los entregó en el DIF.

La vida de dos seres humanos transcurre con grandes problemas, el hijo que depende para todo de su padre, que lo quiere, lo ama y no le preocupa atenderlo, pero tiene 84 años y un día cercano puede morir y Lázaro tendrá un destino más incierto que los 56 años que tiene de vida, si el padre Ángel Espino se lo lleva a su albergue, que bueno, pero quién lo atenderá, lo aseará y le dará de comer en la boca como lo ha hechos su padre a lo largo de su existencia, un verdadero drama, que deseamos sinceramente no ocurra, pero es una realidad innegable, triste pero existe.