El cáncer de pulmón representa un reto importante para la salud pública global al ser reconocido como primera causa de muerte por
cáncer en el mundo, cuyo número de fallecimientos asciende a 1’761,007 en 2018.[1] Una enfermedad letal que tiene una supervivencia a 5 años para solo el 19%; es decir, por cada 100 personas diagnosticadas viven 19. 

“El 45% de los pacientes mexicanos con cáncer de pulmón nunca han fumado, en el caso de las mujeres éste se incrementa al 67%.[3]
En México, el principal factor de riesgo no es el humo del cigarro sino el humo de leña que se asocia a indicadores de pobreza. Existe
una estigmatización grave hacia estos pacientes que tenemos combatir por su bien”, comentó el Dr. Óscar Arrieta, Coordinador de la
Unidad Funcional de Tumores Torácicos, del Instituto Nacional de Cancerología (INCan).

La exposición al humo de leña afecta a 3,000 millones de personas en el mundo, quienes continúan cocinando sus alimentos con
combustibles sólidos, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Otro factor es la extrema pobreza en zonas rurales y
distancias importantes a los servicios de salud.

En México, se tiene un registro de 9.3 millones de personas que viven en situación de extrema pobreza. El reto mayor sigue siendo el
sureste del país donde se encuentran las entidades con mayor concentración de esta población en Chiapas, Guerrero, Oaxaca y
Veracruz. [4]
El cáncer de pulmón encabeza la lista de los cánceres más letales en México y, aun así, este padecimiento no está considerado dentro
de los recursos del Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos como mama, próstata, cuello uterino y colon.

“Esta es una enfermedad considerada prevenible, por lo cual se deben reforzar acciones preventivas desde una visión integral que
abarque a todos los sectores de la población, especialmente a los más vulnerables, quienes el 90% de los casos son diagnosticados en
forma tardía, en etapas avanzadas y metastásicas”, agregó el Dr. Óscar Arrieta.

En México, los pacientes con cáncer de pulmón se encuentran en estado de indefensión, ya que las terapias para tratarlos dependen de
la situación de acceso a la salud que enfrenta cada paciente, la mayor parte de ellos en pobreza extrema. En tanto, la innovación para
tratar el cáncer de pulmón ofrece nuevos tratamientos que ayudan a mejorar la expectativa y calidad de vida de los pacientes.

“Los esfuerzos deben ser compartidos entre todos los niveles interinstitucionales, no sólo para garantizar el acceso al diagnóstico
temprano y tratamiento oportuno, sino también para reconocer la necesidad de reforzar y consolidar las políticas públicas de
prevención y control también del tabaquismo”, comentó el Dr. Óscar Arrieta.

Los síntomas del cáncer de pulmón pueden presentarse con signos como: tos que no desaparece o que empeora, con sangre o flema
del color metal oxidado, dolor en el pecho que empeora cuando se respira profundo, ronquera, pérdida de peso y apetito, dificultad
para respirar, cansancio, neumonía o bronquitis.