Disminuya su riesgo de enfermedad del corazón con las grasas omega-3

Disminuya su riesgo de enfermedad del corazón con las grasas omega-3

Las grasas omega-3 son las grasas esenciales que el cuerpo necesita para realizar la división celular y función de los receptores celulares, digestión, actividad muscular, coagulación sanguínea, agudeza visual, cognición, salud cardíaca y muchos otros procesos.

Una formulación patentada y de prescripción de aceite de pescado llamada Vascepa -una forma altamente procesada de ácido eicosapentaenoico- redujo en un 25 % el riesgo de salud cardiovascular, en comparación con el placebo.

Los participantes en la prueba de Vascepa recibieron 4 gramos diarios de EPA -que es una cantidad entre dos y cuatro veces mayor de EPA, de lo que usualmente se administraba- durante cinco años
Un par de estudios paralelos publicados en 2008 -ambos de cuatro años de duración- descubrieron que los suplementos de aceite de pescado funcionaban mejor que el placebo y medicamento Crestor para reducir los niveles de colesterol en pacientes con insuficiencia cardíaca crónica.

Si bien, por lo general se recomienda tomar entre 3 y 4 gramos diarios de grasas omega-3 de origen marino, la única forma de saber la dosis ideal es al medir su índice de grasas omega-3 por medio de un análisis sanguíneo. Para optimizar la salud, debe tratar de tener un índice de 8 % o superior de grasas omega-3. Sabe a azúcar, aumenta la longevidad y mejora el estado de ánimo

Por el Dr. Mercola

Las grasas omega-3 son grasas poliinsaturadas esenciales (PUFAs, por sus siglas en inglés) que el cuerpo necesita para realizar la división celular y función de los receptores celulares, digestión, actividad muscular, coagulación sanguínea, agudeza visual, cognición, salud cardíaca y muchos otros procesos.

La mayoría de las grasas omega-3 son consideradas «grasas esenciales» ya que el cuerpo no puede producirlas, sino que tiene que obtenerlas a través de la alimentación. Las grasas omega-3 se encuentran tanto en animales marinos como en plantas, pero cada una de estas fuentes proporciona diferentes tipos y no son intercambiables.

Es muy importante saber cuáles son las diferencias, en especial si toma grasas omega-3 para proteger o mejorar su salud cardiaca o neurológica. Para obtener estos beneficios, necesita grasas omega-3 de origen marino. Entonces, antes de proporcionarle evidencia relacionada con las grasas omega-3 para la salud cardiaca -que es el enfoque principal de este artículo- repasemos rápidamente los conceptos básicos.

Conceptos básicos de las grasas omega-3

Tanto las grasas omega-3 de origen vegetal como animal tienen su primer doble enlace en la tercera posición—de ahí toman el nombre «omega-3». Sin embargo, la longitud de la cadena de carbono de cada grasa omega-3 tiene una diferencia significativa en cuanto a su biodisponibilidad y efecto biológico.1,2,3

Grasas omega-3 de origen marino — Se encuentran en los pescados grasos, aceite de pescado y de kril; las grasas omega-3 de origen marino contienen principalmente ácido docosahexaenoico (DHA), un PUFA de cadena larga que consta de 22 carbonos, y ácido eicosapentaenoico (EPA), que tiene 20 carbonos.

Grasas omega-3 de origen vegetal— Se encuentra por ejemplo en la linaza, aceite de linaza, semillas de chía, nueces de castilla y verduras de hoja verde. Los ácidos grasos omega-3 de origen vegetal contienen ácido alfa linolénico (ALA), un PUFA de cadena corta que consta de 18 carbonos; además, están completamente desprovistos de DHA y EPA, por lo que no pueden proporcionar los beneficios relacionados con EPA y DHA.

En particular, DHA es muy importante para optimizar la salud, ya que es un componente de cada célula corporal. Esto sucede especialmente en el caso del cerebro, ya que alrededor del 90 % está compuesto por DHA. Todas las demás grasas omega-3 solo se encuentran en pequeñas cantidades en el cerebro, incluyendo ALA, sin importar la cantidad de ALA que consuma.5

De hecho, hay transportadores específicos para las grasas omega-3 de cadena larga localizados en la barrera hematoencefálica, placenta (en mujeres embarazadas) y probablemente también en el hígado; los cuales transportan estas moléculas de manera muy precisa a las membranas celulares a las que pertenecen. En cambio, no existen tales transportadores para las grasas omega-3 de cadena corta.

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