Autor: Víctor Hugo Hernández Cedillo

Ayer por la noche encendí la televisión y las imágenes que observé, eran perturbadoras. Al parecer, la realidad ya superó toda ficción. Culiacán vivió el día más violento de su historia. Se convirtió en una zona de guerra.

Las balaceras en el sector Tres Ríos, se extendieron por toda la ciudad. Hubo narcobloqueos y en las calles circulaban los comandos armados. Estas narraciones son reales, no se trata de una serie. Todo está totalmente fuera de control. La violencia que se vivió en la capital de Sinaloa quedó en evidencia: en Culiacán no hay Gobierno.

La autoridad y el mismo Ejército fueron superados por el narco. Se perdió más de lo que estaba perdido el «Estado de derecho». Decenas de ciudadanos quedaron atrapados entre las balaceras, padres y niños bajaban de sus autos porque se detuvo la circulación y buscaban protección. Era impotente ver correr a mujeres con niños en brazos escapando del fuego, cruzado entre los militares y los grupos de la delincuencia muy organizada.

Lo peor, fue la fuga de reos del penal de Aguaruto. Videos en las redes sociales mostraban cómo un numeroso grupo de presos corrían por la calle, se subían a camionetas o despojaban vehículos a gente inocente.

Todo esto es increíble. Lamentable lo sucedido en Culiacán. El gobierno se vio superado en todos los frentes. No fueron capaces de cuidar lo más valioso: la integridad de los ciudadanos. Las imágenes de los enfrentamientos y de los bloqueos con carros en llamas, parecían sacadas de una película. Culiacán se convirtió en la peor versión de las series de narcos, la realidad superó a la ficción…

Lo peor, aún, es la tranquilidad de las autoridades. El brutal enfrentamiento en Culiacán ya es noticia mundial. A nivel nacional ya no se habla de Michoacán, de Ver

acruz o de Guerrero, la capital sinaloense se llevó todas las portadas y primicias. Esa misma noche se confirmaba que se suspendían clases y todas actividades para el día siguiente en todos los niveles y modalidades escolares del municipio de Culiacán. Simplemente, porque no hay condiciones para brindar seguridad a la ciudadanía. Buena decisión. El Gobierno del Estado llamaba a la población a mantener la calma, a no salir a las calles y a estar muy pendientes de avisos oficiales sobre la evolución de estos atroces acontecimientos.

En el informe oficial señalaba que: “el Gobierno de Sinaloa informa que, ante los hechos de alto impacto que han venido ocurriendo en las últimas horas en diversos puntos de Culiacán, que se trabaja en conjunto con las tres órdenes de Gobierno para restablecer el orden y la tranquilidad”. Se confirmaba que el gabinete de Seguridad de Gobierno federal estaría el día siguiente a temprana hora en Culiacán, atendiendo directamente la grave situación de violencia y coordinando las investigaciones.

Lo que no se ha podido calmar es el pánico y terror en la población de Culiacán, que en su mayoría se resguardó en sus casas o trabajos hasta que disminuyeron los enfrentamientos. Los videos y fotos que circulan en redes sociales muestran lo vulnerable que está la sociedad. Ojalá que pronto todo vuelva a la calma en ese bello estado, y que su habitantes puedan volver a su vida cotidiana y estén fuera de peligro.

Ojalá que no fuera real lo que sucede, y que sólo fuera una serie más de narcos en Netflix.

¡Nuestras oraciones por Culiacán!

@Vichhc