México obligado a tomar con precaución anuncio del FMI, sobre perspectivas de crecimiento del PIB en 2021

FACETAS DE MÉXICO

Pascacio Taboada Cortina / Jorge Martínez Cedillo

·El repunte que prevé el FMI se fundamenta en una política de estímulos fiscales

·Difícil para México pasar de un PIB que se redujo en 8.5 por ciento en el 2020

El anuncio del Fondo Monetario Internacional (FMI) relacionado con expectativas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México, del orden de 5 por ciento en 2021, debe interpretarse como “una actitud de buena voluntad” de parte del organismo multinacional, una vez que en 2019 ese índice fue de cero crecimientos, mientras que el año pasado, por efectos intensos de la pandemia de Covid 19, tuvo un crítico retroceso de menos 8.5 por ciento.

De acuerdo con el reporte sobre Perspectivas Económicas Mundiales del FMI, esta proyección se deriva de un crecimiento del PIB de Estados Unidos, donde se espera aumentar a un índice del 6.4 por ciento para el 2021, y de 3.5 por ciento en 2022, lo que abriría el camino de recuperación a niveles alcanzados en 2019, esto es, antes de la terrible pandemia.

La expectativa de recuperación de la economía mexicana deberá tomarse con la debida precaución. Todo dependerá del comportamiento de dos fuentes fundamentales en las que confía el gobierno mexicano: las remesas en dólares que envían mexicanos que trabajan en Estados Unidos, y la necesidad de mantener un índice favorable de exportaciones del sector primario a los mercados del vecino del norte y de Canadá.

El repunte que prevé el FMI de la economía norteamericana y de otros países desarrollados, entre ellos la Unión Europea y Japón, se fundamenta en una política de estímulos fiscales y de reactivación de la inversión. Entre las economías emergentes, se prevé que China crezca este año a un ritmo del 8.4 por ciento, ya sin pandemia.

En el caso de México, la recuperación económica se espera avance de manera lenta, frente a serias limitaciones en los niveles de inversión, tanto pública como privada. De hecho, la inversión pública muestra una tendencia a la restricción, por razones de la ejecución de programas sociales que el actual gobierno considera prioritarios.

Con motivo de la pandemia de Covid 19, las actividades económicas y laborales en particular de México, se redujeron drásticamente durante varios meses de 2019 y, prácticamente, cayera en su punto más bajo durante la mayor parte de 2020. Fue tan grave el paro de actividades sociales y económicas en este último año, que se considera que el efecto letal y contagioso del virus SARS-CoV-2, fue la causa de que alrededor de 12 millones de trabajadores quedaran en el desempleo, ingresaran a un estatus de pobreza o se incorporaran al ambulantaje como opción de trabajo.

Nada fácil será para México, pasar de un PIB que se redujo en 8.5 por ciento en el 2020, a rebasar el cero crecimiento y pasar a la estimación positiva que cita el FMI para 2021, con la expectativa señalada de crecer al 5 por ciento en el breve espacio de un año.

Reconoce el FMI que “los daños en el PIB per cápita en el mundo, alcanzaría a 95 millones de personas adicionales, para incorporarse a las filas de los extremadamente pobres en 2020, comparadas con las proyecciones estimadas antes de la pandemia.

El estimado del FMI sobre el repunte de 5 por ciento en el PIB de México en 2021, se alinea con la mejora en sus pronósticos que hizo el Banco de México, de 4.8 por ciento y supera al de otros organismos multilaterales.

Otros organismos internacionales también toman como referencia el Plan de Rescate de Estados Unidos, entre ellos la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que mejoró previsiones sobre el PIB mexicano para ubicarlo en 4.5 por ciento; la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), estimó un repunte de 4.0 por ciento en 2021; el Banco Mundial estimó un aumento de 3.7 por ciento en sus perspectivas, y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), previó un repunte de 3.8 por ciento.