LOS AMOROSOS

LOS AMOROSOS

ARENA SUELTA
POR TAYDE GONZÁLEZ ARIAS

Escritoras y escritores, se han referido al amor en sus textos, mientras que miles de artistas plásticos en sus obras han trascendido en las más profundas emociones, lo mismo millones de compositores hablan de lo sublime que es hablar, los interpretes lloran en el escenario, y los padres y madres profesan por sus hijas e hijos dar la vida mismas por lo tanto que les quieren. Hay quienes han afirmando que amar y querer no es lo mismo, y hay razón, si sólo recordamos cuando decimos que amamos, y cuando, que queremos; por ejemplo, el querer salir a comer, por la necesidad imperiosa de alimento, pero sólo decimos que amamos cuando según nosotros no podremos estar sin esa otra persona. Como sea el caso, circunstancia o situación, nunca está de más, ni de sobra entregar lo más bello que puede tener el hombre y la mujer que habitamos la tierra, que es dejar sentir, y que sientan por nosotros emociones y éxtasis que nos muestran nuestra mismísima humanidad.

Aunque hay quienes afirman que el amor mueve el mundo, es también muy cierto que hay un falta de amor propio que va en incremento, y el antagonista, que es el odio, va ganando terreno, ésta afirmación la sustentamos cada que vemos los programas noticiosos, revistas especializadas o la sección de nota roja en los periódicos, pues no hay humanidad en el que a sangre fría asesina, no hay afecto dentro, ni fuera de quien sin piedad acaba con la vida de un ser de la misma especie, y algunas veces hasta podemos ver que es más fácil que animales muestren piedad, o acaben con un pelea, que los seres humanos. He visto a leones y hienas que pelean por la comida, por puro instinto, pero luego, hasta ellos, más o menos conviven, pero me ha tocado ver a vecinos que no se pueden ver, y viven en una lucha constante, por algo que pasó hace años, debido a que no pueden bajar el volumen de la música, o porque debido a cualquier desacuerdo insuperado, creen que vale la pena vivir, peor y con el respeto que las mascotas nos merecen, como se dice, como perros y gatos.

Si no somos capaces de cultivar el amor propio, al grado de alzar la voz, cuando se amerite, si no amamos a los hijos, los padres, los amigos, vecinos y la especie humana, veo poco posible que lo hagamos con el medio ambiente. Ciertamente hay quienes prefieren estar con su mascota o con la naturaleza que con la gente, pero las relaciones sociales son insustituibles, y se puede disfrutar de cada cosa a la vez, pues para todo hay tiempo y momento, pero el amor al prójimo no es una acción es un deber de las personas.

En la actualidad, cuando alguien nos dice, que estamos siendo muy románticos en lo que escribimos, pensamos o decimos, pareciera que fuera una ofensa, pero no es así, se trata de suspiros de humanidad, son momentos que afortunadamente llegan a nosotros para recordarnos lo importante de ser sensibles, lo valioso que es ver y disfrutar el sol, la noche o la lluvia, lo básico que es degustar y disfrutar de lo salado, dulce o agrio, y lo esencial que es no despegar los pies de la tierra. A la que debemos amar y servir, porque nos alimenta de lo que produce arriba y debajo de ella, de los tubérculos deliciosos que nos nutren como las zanahorias, la jícama, los rábanos o el betabel, de las leguminosas como las habas, los frijoles, alubias, soya, chicharos, lenteja o le garbanzo. No conforme con eso todas las hojas y flores de cientos de arboles que nos cuidan de inundaciones, curan enfermedades o simplemente nos cobijan con su sombra.

Como mujeres y hombres, no debemos dejar de amar ni un segundo, ni a ninguna criatura o elemento del entorno que nos acoge, antes mejor, identifiquemos como podemos mostrar a todo lo que nos rodea, ese afecto que en muchos todavía vive guardado, y que seguro encontraremos, y pudiéramos mostrar evitando maltratarles, cortarles, hiriéndoles, exterminándoles. Hagamos las pases con nosotros y con los que hemos vivido enojados, disculpemos cada vez que nos ofendan y quienes nos violenten por no saber que es el amor, denunciemos, pongamos la justicia en las manos que se encargan de ello, no dejemos que el odio siga avanzando tan rápido, pues si eso sucede seguiremos peleados con nosotros y en guerra contra todos.
No es vida, no amar, no es querernos victimizar o permitir ser víctima, amar es querer y luchar por estar en paz.

Aliméntate de amor, vomita el rencor, elimina de tu lista diaria todo aquello que de manera consciente o inconsciente te hace creer que tomar un arma y dispararla te dará poder, pues eso te hará asesino, antes bien, cámbiate de canal al ver programas tóxicos, de pista o canción cuando las letras incluyen matar o morir, existiendo tanto en el mundo por aprender y descubrir y tanta baladas y sinfonías bellísimas, aprovechémoslas, qué necesidad tenemos de ser parte de la apología del delito.