Los acuerdos secretos por las vacunas

Por Matt Apuzzo y Selam Gebrekidan | The New York Times

BRUSELAS —2021-02-01.-(Segmento de una nota mayor.)- Cuando los miembros del Parlamento Europeo se reunieron este mes para leer el primer contrato públicamente disponible para la compra de vacunas contra la COVID-19, notaron que faltaba algo. De hecho, faltaban muchas cosas.

¿El precio por dosis? Censurado. ¿El calendario de entrega? Censurado. ¿La cantidad de dinero pagado por adelantado? Censurada.

Y ese contrato, entre la empresa farmacéutica alemana CureVac y la Unión Europea, es considerado como uno de los más transparentes del mundo. Los precios variarán

Uno de los términos clave de los contratos de las vacunas —el precio por dosis— está censurado con frecuencia en las versiones públicas de los contratos gubernamentales. Las empresas lo consideran un secreto comercial. Algunas farmacéuticas han incluido cláusulas en sus contratos de suministro que les permiten suspender las entregas si los países revelan el precio.

Al insistir en que sus precios sigan siendo confidenciales, los fabricantes tienen la ventaja sobre los negociadores de los gobiernos, que no saben cuánto están pagando los otros países.

Aunque los gobiernos aceptaron esa disposición, ciertas filtraciones e informes oficiales muestran algunas de las disparidades. Según informes de los medios, la Comisión Europea pagó 2,19 dólares por cada dosis de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y AstraZeneca, mientras que Sudáfrica pagó más del doble, 5,25 dólares.

Las compañías farmacéuticas no respondieron a las solicitudes para ver los contratos o explicar por qué era necesario el secretismo. Un portavoz de Moderna se limitó a señalar un documento normativo que decía que el contrato “contiene términos y condiciones habituales”.

Es por eso que el mes pasado hubo tanto revuelo cuando un funcionario belga reveló por error una lista de precios, que mostraba que los contribuyentes estadounidenses estaban pagando 19,50 dólares por dosis de la vacuna Pfizer, mientras que los europeos pagaban 14,70 dólares.

Dag Inge Ulstein, ministro de Desarrollo Internacional de Noruega, dijo que los países y las organizaciones internacionales deben hacer más para divulgar los contratos. También pidió a los países que compartan la tecnología de las vacunas y dijo que los gobiernos ricos deberían donar vacunas a los países pobres en las primeras etapas de la vacunación incluso mientras siguen vacunando a sus propios ciudadanos, como el gobierno de Noruega planea hacerlo.

“Debe haber transparencia en los acuerdos sobre adquisiciones”, dijo en una entrevista. Con ese fin, compartió con The New York Times el acuerdo de compra de su país con COVAX. Esa organización se ha negado a hacer públicas sus negociaciones, ya sea con los fabricantes de medicamentos o con los países a los que vende.

Los contratos de COVAX con los países asumen un costo de 10,55 dólares por dosis, pero advierten que el costo final podría ser mayor después de incluir una “prima de acceso / velocidad”, que COVAX dijo que se utiliza para ayudar a las empresas a lanzar sus vacunas al mercado.

Las donaciones y las reventas están restringidas

Los activistas de salud pública les han pedido a los países ricos —que prácticamente han acaparado el mercado de las primeras dosis— que donen o vendan vacunas a los países pobres. Sin embargo, los contratos podrían restringir la capacidad de los compradores para exportar dosis, lo que podría reducir las ventas de las compañías farmacéuticas.

El contrato de CureVac, por ejemplo, les prohíbe a los países europeos revender, exportar o donar dosis —incluso a COVAX— sin autorización de la empresa. Algunos contratos en Estados Unidos tienen restricciones similares.

Un portavoz de la Comisión Europea dijo que las empresas incluyeron esa disposición para garantizar que, dondequiera que se usaran sus medicamentos, estuvieran cubiertos por las mismas protecciones legales.

Y los gobiernos están tratando de encontrar otras formas de restringir las exportaciones.

El martes de la semana pasada, Alemania presionó a la Comisión Europea para que permitiera a sus Estados miembros bloquear las exportaciones de vacunas a países fuera del bloque después del lento inicio de la distribución de vacunas en Europa.

Las vacunas llegarán cuando las empresas lo decidan

Los tiempos de entrega se consideran información patentada, por lo que no existen puntos de referencia públicos con los que se pueda medir el desempeño de una compañía.

Esto ha sido más evidente en la pelea de la Unión Europea con AstraZeneca por el anuncio que hizo la compañía de que no iba a poder entregar la cantidad esperada de dosis en el primer trimestre de este año. Las autoridades europeas afirman haber recibido garantías específicas contractuales para esas entregas. La compañía dice que solo prometió hacer su mejor esfuerzo para alcanzar esos objetivos.

Los funcionarios europeos, que al principio acordaron mantener el contrato en secreto, ahora le están pidiendo a la compañía que lo haga público. A menos que eso suceda, no hay manera de determinar quién es el responsable.

Pero no hay duda de que las farmacéuticas han logrado un amplio margen de maniobra para un lanzamiento tan ambicioso y complicado como este. El contrato de CureVAc dice que las fechas de entrega (todas censuradas) deben considerarse como estimaciones. “En las fechas de entrega estimadas podría no haber ningún producto disponible o solo volúmenes reducidos del producto”, dice el contrato. Existen disposiciones similares en otros contratos.

Casi todos los fabricantes de vacunas les han dicho de manera similar a los inversores que tal vez no alcancen sus objetivos. “Es posible que no podamos crear o ampliar la capacidad de producción a tiempo”, advirtió Pfizer en un documento corporativo en agosto.

Esa incertidumbre ha frustrado a los funcionarios de salud. Cuando Pfizer le dijo hace poco a Italia que iba a reducir de manera temporal las entregas en un 29 por ciento, el gobierno afirmó que estaba considerando enjuiciar a la compañía. Si esa demanda se materializa, se podrían divulgar algunos detalles del contrato de la Unión Europea con Pfizer, el cual permanece en total secreto.

“En un momento dado llegaron a prometer más vacunas o vacunas más rápidas”, dijo Steven Van Gucht, el principal experto del virus del gobierno belga. “Y al final no pudieron cumplir”.

Las empresas están protegidas de la responsabilidad por daños

En Estados Unidos, las compañías farmacéuticas están protegidas de casi toda responsabilidad si sus vacunas no funcionan o causan efectos secundarios graves. El gobierno amparó a los fabricantes de medicamentos para tratar la COVID-19 bajo la Ley de Preparación Pública ante Emergencias, una medida de 2005 destinada a acelerar el acceso a fármacos durante emergencias sanitarias.

Eso significa que las personas no pueden demandar a las compañías, incluso en casos de negligencia o imprudencia. Las únicas excepciones son casos de “abuso intencional” comprobado.

Las compañías farmacéuticas están buscando exenciones de responsabilidad similares en las negociaciones con otros países. Los negociadores europeos se han negado a conceder esas solicitudes. COVAX también insiste en que los países acepten toda la responsabilidad como parte de sus contratos.

El contrato entre CureVac y la Unión Europea protege a la empresa de gran parte de la responsabilidad, pero con varias excepciones. Esas excepciones están censuradas.

Jamileth