POR TAYDE GONZÁLEZ ARIAS 

CAMBIADME LA RECETA 

El entorno o lo que nos rodea lejos de ayudar o potencializar nuestros saberes, suele ser perjudicial y abona en ocasiones muy poco o nada, con respecto de todo lo que podemos llegar a ser, como sujetos capaces de transformar la realidad propia y social. Por ejemplo todo gobernante que se rodea de un equipo incapaz, su gestión dejará mucho que desear. 

En algunos países, de ha protegido a la infancia al grado de evitar el uso de aparatos electrónicos, ello, por considerar entre otras cosas, que los niños deben esperar al desarrollo de habilidades primarias, y con el propósito de volver a un estadio en el que la comunicación mediante habla surta el efecto, preponderante que debe cumplir en una sociedad como la nuestra. 

Los niños y los jóvenes, y si acaso adultos, requieren de la guía y del cuidado de los elementos que les rodea, pues una vez que el sujeto no es capaz de distinguir entre el bien y el mal, existe una posibilidad muy amplia de que, sea victima de la mercadotecnia y la influencia de los demás, que no siempre suele ser la mejor, ni la más efectiva y sí perjudicial. 

Debido a la falta de conciencia, hoy no únicamente sufrimos de un entorno plagado de contaminación en el aire, el agua o el suelo, sino que además existen elementos que afectan el correcto desarrollo de la mujer y el hombre de éste siglo, la violencia no solo es aquella, en la que intervienen las balas y las armas, sino que tener cerca a aquellos que no son capaces de potencializar las cualidades de cada persona, suele ser como la manzana podrida que fácilmente contamina o quienes están en la misma charola. 

El entorno, puede hacer que seamos muy duchos, o que cometamos errores, por ello hay que tener muy abierta la mente y viva la intuición, para saber acercarnos o alejarnos, según sea el caso de las personas con conciencia social que puedan ser puentes, y a toda costa evitar los muros que suelen ser quienes solo piensan en su beneficio, para sí, para su interior y casi nunca o nunca hacia los demás y para su afuera. 

Existen aún, centros recreativos y espacios culturales, que forman un espectro aún por descubrir, llenos de posibilidades, para generar un entorno favorable para casi cualquier sujeto. Las personas han de convertirse en entes capaces de discernir y de tomar decisiones aceptables, cuyo fin sea el bien común, de tal suerte, que los padres, madres o tutores, lleven a sus pupilos a esos lugares que les formen, y no 

permitan que vean, lean o practiquen todo aquello que no abona al camino para alcanzar ser un hombre o mujer de bien. 

Las comunidades de saberes, no siempre están a la vista, pero existen en nuestro entorno, por lo tanto es tarea de cada uno, y especialmente de los más maduros, descubrirlos, para asistir a esos sitios que nos hacen conocernos, y llevar a los que queremos a lugares en donde puedan conocerse, humanizarse y lograr las capacidades, suficientes y necesarias para bien vivir, y bien convivir, de manera personal y sobre todo en comunidad. 

El conjunto de circunstancias o factores sociales, culturales, morales, económicos, profesionales, entre otros, que nos rodean según nuestra época, deben ser los que se requieran y los necesarios, y los suficientes para convertirnos en ciudadanos del mundo, conscientes de que influyen en nuestro estado o desarrollo. 

La delineación de las cosas que aparecen fuera del contorno de una figura, es un concepto muy claro de lo que es el entorno, sin embargo en la práctica, los que nos rodea no solo está circundándonos, sino que ejercen un poder capaz de hacernos mejores o peores personas. 

Por más trágico que pueda parecer todo cuanto nos rodea, debemos recordar que una sonrisa franca, cambia cualquier circunstancia por más mala que sea. Tener una actitud positiva, y mostrar empatía, hará que seamos parte del entorno de otros, y en ese tenor, un sujeto de cambio social. 

Ciertamente somos seres humanos, dotados de razón, pero y sobre todo lo somos de emociones, y no pasa nada si mostramos amor por la vida, si regalamos alegría y afecto, pues esta sencilla receta hará que cualquier paciente, con la enfermedad del desgano por la vida, sea curado y dado de alta.