El que a hierro mata, a hierro muere.

El que a hierro mata, a hierro muere.

Arena suelta

Por Tayde González Arias

Las grandes potencias mundiales se han repartido a lo largo de su existencia territorios, hablo de cómo en algún momento España, Inglaterra o Francia por mencionar algunos ejemplos se apoderaron de vastos territorios, en su afán de expansión sometieron a los pueblos originarios, masacraron y acabaron con los que más se resistieron a su conquista. Pasado el tiempo y después de grandes guerras se crearon organizaciones internacionales, se libraron innumerables batallas por el mundo y algunos territorios lograron así su independencia y ya con soberanía eligieron sus gobiernos y se fueron estructurando con su propia forma de vida y organización.

Aunque en el mundo son aún muchos países los que siguen sometidos al capricho e intereses de los que no han querido renunciar a su hegemonía, algunos crédulos confiamos en que con el Derecho internacional vigente podríamos estar transitando a las plenas libertades y que las democracias podrían ser cada vez más una realidad en el mundo, sin embargo iniciamos el 2026, con muestras de soberana prepotencia del país más poderoso del

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mundo al incursionar a naciones que merecen respeto y reconocimiento a su historia nacional y modo de vida interna, pues la ropa sucia se lava en casa, y deben ser las naciones a través de sus órganos de gobierno, sus leyes internas o externas en base a los organismos internacionales y el derecho internacional, como se debe resolver cualquier tipo de conflicto o desacuerdo.

Cierto es que muchos pueblos no tienen a los gobernantes que merecen porque los pudrió o carcomido su sistema y sobre todo sus intereses mezquinos, pero a base de inteligencia y creatividad, de voluntad y educación deben resolverse los problemas que aquejan o no deben vivir en paz y con prosperidad a los pueblos que no tuvieron en la historia el papel de conquistadores o poderosos.

Como hace falta en el mundo más gente que se faje los pantalones o las faldas y haciendo gala de sus atribuciones sancione y someta a los dictadores, pero con la ley en la mano, con el sigilo y seguimiento correcto de los procesos legales que a nivel nacional o internacional se deban llevar de tal suerte que con mano firme y en apego a derecho, se limpie el mundo de gobernantes tiranos y dirigentes que se sienten los dueños del universo.

Penosamente, así como existen organizaciones que se hacen llamar de naciones unidas, también están la naciones que les pagan o financian para su existencia y funcionamiento y al puro estilo de aquellas instituciones que se dicen autónomas pero que dependen del presupuestos que les destinen los diputados o presidentes de un partido, por tal de seguir con vida financiera hacen lo que les digan que hagan, y casi nunca suele ser justo, ni derecho y menos conforme a los que pida y necesite el pueblo.

Urgen instituciones fuertes y verdaderamente autónomas, que sancionen el mal actuar interno y externo de mandatarias o mandatarios que lejos de procurar el bien para su pueblo, lo callen y lo sometan, lo dejen a su suerte y permitan que gobiernen otros intereses mezquinos alejados de la buena vida y el verdadero bienestar.

Que interesante fuera que de una manera sigilosa los países que han sido sometidos se uniera para desarrollar armas que se equiparen a los que nos han tenido con la pistola en la cabeza, que de pronto no nos tomarán con resorteras y chisperas en las manos, sino con verdadero armamento que pudiera ser los suficiente para enfrentar al enemigo, pero no todo entendieron en la historia que hoy ser valentón no es suficiente, sino que se debe con qué y cómo, es decir una vez que los abrazos y los balazos no dieron resultado, habría que pensar que el que a hierro mata a hierro muere y que si no hay con qué defendernos y la disciplina o conocimiento para poder hacerlo, no somos más que mansos corderos.