#Zitácuaro | J.Dolores García valora el trabajo en la Producción de aguacate en el municipio

#Zitácuaro | J.Dolores García valora el trabajo en la Producción de aguacate en el municipio

Desde las huertas de Zitácuaro, el ingeniero J Dolores García Arellano conoce de cerca el trabajo, los retos y las historias detrás del llamado “oro verde” de Michoacán.

H. Zitácuaro, Michoacán.— Desde Zitácuaro, el ingeniero J. Dolores García Arellano ha conocido de cerca el proceso que existe detrás de la producción de aguacate y los retos que enfrentan quienes hacen posible que este fruto llegue tanto a los mercados nacionales como a otros países.

Con conocimiento sobre el campo y sobre la importancia que tiene esta actividad para la economía regional, el ingeniero señala que

Suscríbete gratis dando click en la imagen

hablar del aguacate no debe limitarse únicamente a las cifras de producción o exportación.

“Detrás de cada aguacate hay una familia, hay trabajadores, hay inversión, hay años de esfuerzo y hay una tierra que necesita ser cuidada. Cuando conocemos ese proceso, entendemos que lo que llega a nuestra mesa representa mucho más que un producto”, ha señalado.

El aguacate también tiene rostro zitacuarense.
Michoacán es reconocido a nivel nacional e internacional por su producción de aguacate, pero detrás de esa posición existen municipios y comunidades donde diariamente se desarrolla esta actividad.

En Zitácuaro, las huertas forman parte del paisaje productivo de la región y representan una fuente de trabajo para numerosas familias.

Para quienes producen, sin embargo, el camino no siempre es sencillo. El precio que recibe el productor puede cambiar de acuerdo con las condiciones del mercado, mientras que los costos de mantenimiento de una huerta, mano de obra, fertilizantes, agua, transporte y otros insumos representan gastos constantes.

Por eso, para el ingeniero Dolores García, hablar del aguacate también significa hablar de quienes viven de él.

Una variación en el precio puede representar para una familia productora la diferencia entre una temporada favorable y una temporada complicada. Y aunque el consumidor observa un precio final en el mercado, entre la huerta y ese punto existen numerosos eslabones que forman parte de la cadena productiva.

De Zitácuaro al mundo.
El recorrido de un aguacate comienza mucho antes de su exportación.
Primero está la tierra. Después vienen los cuidados, la cosecha, la selección, el empaque, el transporte y finalmente la comercialización.

Michoacán produjo alrededor de 1.46 millones de toneladas de aguacate durante la temporada 2025-2026, de acuerdo con información de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del estado.

Una parte importante de esta producción tiene como destino el mercado internacional, particularmente Estados Unidos, lo que convierte a Michoacán en un protagonista de una cadena comercial que conecta a nuestras comunidades con consumidores que se encuentran a miles de kilómetros.

Así, un fruto que comienza su historia en una huerta michoacana puede terminar formando parte de la comida de una familia al otro lado del mundo.

Cuidar la tierra también es cuidar el futuro
El crecimiento de la producción también trae consigo una responsabilidad: mantener el equilibrio entre la actividad agrícola y la conservación de los recursos naturales.

Para Dolores García, el futuro del aguacate debe estar acompañado por prácticas que permitan mantener la productividad de las huertas sin perder de vista la importancia de los bosques, el agua y el territorio.

La trazabilidad y el conocimiento del origen del producto se han convertido también en temas cada vez más relevantes para el sector.

En 2026, además, fue otorgada la Indicación Geográfica “Aguacate Franja Michoacán”, una figura que busca proteger el origen y la reputación de este producto michoacano.
El ingeniero considera que acercarse a las huertas permite comprender mejor la dimensión que tiene esta actividad para Zitácuaro y para Michoacán.

Porque detrás de un aguacate no solamente existe un árbol.
Existe una parcela que alguien trabaja, una familia que depende de ella, trabajadores que participan en la cosecha, personas que lo empacan y transportan y toda una cadena que hace posible que ese fruto llegue hasta nuestra mesa.

Desde Zitácuaro hasta cualquier parte del mundo, cada aguacate lleva consigo una pequeña parte de Michoacán.

Y conocer esa historia también nos permite valorar el trabajo de quienes, desde nuestras comunidades, hacen posible que el llamado “oro verde” siga recorriendo el mundo.