#Guadalajara | Huracán el orgullo de la ciudad de Zitácuaro

#Guadalajara | Huracán el orgullo de la ciudad de Zitácuaro

“Estos niños me hicieron el hombre más feliz” Irving Osorio Entrenador del equipo Huracán
demostró que en Zitácuaro hay nivel para destacar en el fútbol, solo hay que salir de la zona de confort en que están los jóvenes y tanto entrenadores como papás creer en ellos.

El “profe Irving” como lo llaman sus jugadores es la pieza fundamental para que el equipo Huracán logrará obtener el título en la Global Cup, sin embargo es de reconocer todo el apoyo de su familia: papás, hermanos, esposa.

Los papás de los 16 jóvenes se rifaron para acompletar el dinero y poder mandar a su hijo a tan importante torneo, cada quien tendrá su historia y sabrá como la sufrió económicamente; hasta los niños le entraron vendiendo boletos para una rifa y organizando kermes para obtener recursos, la ilusión había sido sembrada y obtener el campeonato un sueño.

Así entre la lluvia que a diario caía en Zitácuaro, los jóvenes se preparaban a doble sesión por la mañana gimnasio y en la tarde trabajo en

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cancha. Un día antes de partir hacia Guadalajara el fútbol les mostró su cara más amarga cayeron en el torneo local donde partían como amplios favoritos, las lágrimas y la tristeza se hicieron presentes.

Domingo 20 de julio 7 de la mañana comenzaba la aventura, apretados, en una camioneta sin aire acondicionado, pero con toda la ilusión y el hambre de lograr algo importante.

Con un equipo con el 80% de los jugadores un año más chicos, llegaron a la inauguración y ahí observaron cómo todos los equipos llegaban perfectamente uniformados, mientras ellos iban de short, con pants en fin sin uniforme de concentración, eso causó impacto en los jóvenes pero en la cancha serían 11 contra 11 y miles de Zitacuarenses apoyándolos a través de las redes sociales. De mencionar y destacar el esfuerzo que hicieron los papás para poder ver a sus hijos ( no fue nada barato contratar a quien los transmitiera).

Llegó el primer partido y la primera victoria, 2 goles de Camacho que hacían crecer las esperanzas de que algo grande se podría lograr. Día 2 y nuevamente el equipo lograba los 3 puntos y la clasificación a la ronda final, aunque faltaba un partido. El rival para el tercer encuentro llegaba igual que Huracán con 2 victorias se disputarían el primer lugar del grupo y ahí “el equipo jugó mal”, le dijo un jugador a su papá vía telefónica antes de que el “profe” les recogiera los teléfonos, no quería distracciones previo a la liguilla.

Ya habían pasado altibajos, molestias entre los jóvenes, con los papás que a la distancia se convertían en director técnico y “aconsejaban” al profe. Quien pidió respeto a su trabajo, en ese momento el era el responsable de sus hijos y del equipo.

Los cuartos de final enfrentarían a Huracán contra una de las academias más grandes de Jalisco, resultado favorable y a comer dentro del mismo complejo deportivo, tratar de descansar para enfrentar las semifinales contra un equipo semi profesional, victoria y a celebrar, ya a estas alturas el equipo comenzaba a creer que el campeonato era posible.

En tanto los papás en Zitácuaro comenzaban a organizarse para emprender el viaje a tierras tapatías y estar presente en la gran final, una motivación más para los jóvenes. No todos pudieron asistir y de nueva cuenta el profe con unas palabras les dio aliento a los jóvenes “ no se pongan tristes aquí somos una familia, la familia Huracán”.

Dicen los antiguos que en la vida y en el fútbol siempre hay revancha y el destino les cruzaba en la gran final al equipo que los había vencido.

Ya cansados pero con hambre de trascender los jóvenes pusieron lo que se ocupa en ese tipo de partidos, mostraron hambre de triunfo y pusieron “huevos” para obtener un resultado favorable.

En el segundo tiempo se empezó a gestar la historia de un héroe, Chucho atajaba un penal, desde la banca el profe le recordó que iría cruzado el disparo y así fue; el equipo resistía los embates del rival que finalmente lograría el empate y mandaría la definición a la tanda de penales.

No podría ser más dramático. En la reunión previa a comenzar, el profe le pidió a Chucho que atajara 2, este volteó a verlo y sonrió. El resto es historia, Chucho atajó los cuatro penales y todo quedaba en los pies de Matías, desde la banca su papá le gritó “es tu tarde hijo, acaba con esto” y él convirtió el gol que les daba la gloria, el triunfo, el ser los mejores de la Global Cup. Llevándose los reconocimientos a mejor portero y goleador del torneo.

En ese momento mientras el entrenador en medio campo con ganas de llorar y gritar observaba la celebración de sus 16 hijos, 2 de sangre (Pato y Pelu) el mayor corrió a abrazarlo y en ese instante la felicidad lo invadió, habían logrado la hazaña.

Celebración rápida y regresar a Zitácuaro, llegada bajo una ligera lluvia cerca de las 10 de la noche, todos cansados pero sus rostros felices lo habían logrado, el título era la recompensa para el esfuerzo que hicieron los papás para poder mandarlos.

En tierras tapatías los niños contaron con la bendición de personas que 3 días les dieron de comer así como un viejo conocido “Huenti” Villalvazo también les llevó tacos.

Felicidades a todos y cada uno de los jugadores, padres de familia, entrenadores que conforman la Academia de Fútbol Huracán.

Sin dejar de mencionar a las personas que contribuyeron económicamente para los gastos del equipo. ¡ Muchas gracias !