El Pueblo Otomí de Michoacán tiene su Bandera

El Pueblo Otomí de Michoacán tiene su Bandera

Arena suelta

Por Tayde González Arias

Corría el año 2024, para ser más exactos se llevaba a cabo la celebración de la fiesta cívica del 16 de septiembre en la comunidad indígena de san Felipe de los Alzati, lugar en donde se celebra un desfile que da inicio en la entrada o desviación a la manzana de Macutzio, para dar el recorrido por la carretera federal Zitácuaro-Morelia, hasta doblara la izquierda para ingresar a la tenencia de dicha demarcación, que es donde se habían terminado los desfiles para proseguir con un acto cívico y después invitar a comer a las autoridades y a la población que acompaña el recorrido.

Sin embargo, ese 2024, por primera vez el desfile culminaría en las instalaciones de la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán Unidad Otomí-Mazahua (la máxima casa de estudios de los pueblos originarios de Michoacán”). Durante todo el trayecto llamó la atención que las autoridades con autogobierno o autodeterminación de la comunidad de Carpinteros, llevaba al frente un lienzo que llamó la atención y que al llegar a la escuela colocaron en uno de los barandales, de dicha tela varios se preguntaban que representaba y algunas de las personas de la comunidad en cuestión afirmarían que era la bandera otomí, lo que provocó cuestionamientos e incluso rispidez.

Fueron estos hechos los que incitaron a un grupo de personas entre las que se encontraban quienes en ese momento eran autoridades en sus comunidades, pero sobre todo maestras y maestros de todos los niveles educativos desde preescolar hasta universidad, decidieron reunirse para analizar y determinar cómo debería ser la bandera del pueblo otomí del estado de Michoacán. Aunque definitivamente cada uno de los participantes de inicio a fin tiene su propia historia de cómo fue que llegó hasta las reuniones. Lo cierto es que después de 10 meses y de más de una docena de reuniones en las cada vez se unían más personas, lograron el acuerdo de incluir elementos al centro que mostraran desde la orografía has las artesanías o la producción agrícola de la zona con orígenes ancestrales otomíes, así como los cuatro elementos y los colores pastel que lucen los trajes de las mujeres de éste importante zona del Estado y el País.

Las franjas en horizontal que lucen en rojo, amarillo y azul, así como le blanco, no distan en mucho de lo que para la generalidad de la población significa el color de la sangre de nuestra raza, el azulado de los cielos, la luz de los astros sol y luna que permiten la vida sobre la tierra y la pureza del blanco del espíritu indígena. Así como el negro se relaciona con los seres que se adelantan o el camino a otro mundo, también la estrella, la pirámide, los arboles de los bosques, el cántaro como símbolo de la alfarería derramando agua sobre las presas que riegan los cultivos del maíz o la noche buena que le han dado desarrollo económico a la región otomí del oriente de Michoacán. Poco más poco menos es lo que engloba la nueva bandera otomí de los hermanos michoacanos que se juntaron en sus siete pueblos para que, así como los otros tres pueblos originarios ahora tengan un símbolo que también les identifique y proyecte como una cultura viva que se niega a dejar de ser y por siempre existir sobre la faz de la tierra.

Así el pasado 17 de julio del 2025, los medios de comunicación en la capital michooacana; Morelia, fueron testigos junto a autoridades en materia indígena pero sobre todo las y los que siempre estuvieron presentes en el camino de la creación y elaboración de la bandera otomí de Michoacán, maestras y maestros y autoridades comunales, de la presentación oficial del símbolo que ondeara en escuela y oficinas de quienes saben de la cosmogonía y cosmovisión de un pueblo con pocos hablantes pero mucha cultura y tradición viva, de los que un día quisieron dejar de estar detrás de un lienzo que no les representaba y quisieron crear el suyo, propio, pero sobre todo de las y los que han creido que el esfuerzo de ir o venir a sus reuniones fuera o dentro de sus pueblos con sus recursos y sin ningún otro interés más que el que significa hacer visible que existe el pueblo otomí y que con su saludo que es con la mano derecho extendida sobre el pecho tocando el pecho del lado del corazón, son y se sienten, no más que los demás pueblos originarios de michoacan pero tampoco menos sino iguales, a la par con el misma emoción, la misma paz y los mismos Derechos.