El círculo

El círculo

Arena suelta
Por Tayde González Arias

En este círculo de la vida en la que parece que todo se repite o vuelve a pasar y no necesariamente nos vuelve a tocar lo mejor, hemos vuelto a ver a las modas que con otro nombre nos muestran los pantalones flojos y acampanados, o flojos rectos y rotos de las piernas. En esa ruleta están los políticos que sin que parezca analogía, se vuelven a mostrar a “su pueblo”, “a su gente” con una piel guinda, aunque antes fueron tricolores, azules o amarillos.

Con certeza podemos decir que no es propio de nuestro país, o de nuestros pueblos y comunidades, en donde no se ha visto ningún relevo generacional, pues los líderes y pseudolideres siguen siendo los mismos, a los jóvenes no se les ha educado en el liderazgo, a los que se les educó han sido muy pocos o insuficientes para incidir de lleno y de frente en la organización de los sus pueblos, y es que a muchos no los han dejado aparecer o figurar en trabajos de éste tipo o en estas funciones.

A muchos ya nos tocó una pandemia, sismos y ver o presenciar ataques terroristas, pero no estoy seguro si también en el pasado estados tranquilos como lo Guanajuato o Michoacán en materia de seguridad se convirtieron en tierras en paz y tranquilas para transitar a entidades inseguras y con habitantes con miedo de vivir a aquí y sin turismo o con visitantes temerosos de acercarse a estos territorios, que son solo una fotografía de un territorio mexicanos que vivimos entre plomo y pólvora.

Nos está tocando pasar del priismo al morenismo, quienes con las mismas personas intentan hacernos creer que los changos viejos si hacen maromas nuevas y que nos han vendido bien la esperanza de poder vivir con la dignidad que nos merecemos. En el país del sur se les murió su ideólogo Mújica, pero en el norte nos regresaron a Trump, quien ahora con ideas más rancias que antes se olvida de la historia de su país y de que esas colonias se originaron con y por inmigrantes.

Ojalá en esta vuelta de la vida, se hubiera detenido en el tiempo donde la palabra valía, cuando quedar mal no era opción y el dinero no manejaba la vida de casi todos, de pronto algunos rogamos por qué suerte, el azar o todavía más creíble, la buena elección nos deje caer con un o una líder que no mienta, y que viva en la realidad. Que como el verdadero humanismo y no solo el de boca para afuera, vuelva a ser parte de las mujeres y hombre de este tiempo, para que la dignidad en cada persona viva, los derechos humanos prevalezcan, los sociales existan y la justicia social sea una realidad.

Como no es sano de ninguna manera estarnos quejando constantemente, pero tampoco quedarnos sin hacer nada como si nada pasara o todo marchara muy bien, vale la pena esforzarnos desde cada hogar, pera que no tengamos que ir forzosamente con las modas, para que no tengamos argumentos sacados de las novelas de televisión, si no de los libros clásicos y contemporáneos requisito indispensable de leer para bien vivir, al bien entender y las leyes que nos rigen, para encontrar de donde apoyarnos y exigir que se nos respete la voluntad y se trabajar por el pueblo todo, que tiene y quiere mantenerse en ese estatutos y sobre todo los que no tienen nada y que seguirán sin tener en el futuro si solo se les da o no sé si decir se les compra la voluntad ( no a todos) con un recurso monetario o material que lo único que resuelve es el hambre de un día, una semana o un mes, quedando necesitado el demás tiempo del año o años.

Esperemos no tener que dar más vueltas y marearnos mucho, ni aguantar tanto tiempo, porque la desesperación o la presión es fácil de apoderarse de uno. Y es que la vida dura tan poco que no podemos pasar por ella sin hacer algo por vivir como queremos, merecemos y humanamente necesitamos.